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Quintina Valero+David Salcedo

       

 8 de mayo 2018  / 19.30 / Cendeac / Espacio 2                                                      

 

Quintina Valero y David Salcedo, dos de los ocho ganadores y ganadoras de PANORAMA 1 charlaran en CENDEAC sobre sus trabajos seleccionados para este proyecto, su proceso de creación y sus experiencias en torno a la fotografía.

Modera: Gustavo Alemán

 

Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

 

 

 

   QUINTINA VALERO                                                                                                                 

Quintina Valero(Calasparra, Murcia)  

Reside en Londres desde 2003, ciudad a la que se trasladó después de trabajar varios años como economista en España. Su pasión por la fotografía la llevó a estudiar fotoperiodismo en el London Collegue of Communication de Londres, además se ha formado en diseño de talleres artísticos y educacionales desarrollando numerosos proyectos donde se utiliza la fotografía como instrumento de expresión visual y desarrollo personal. 

Actualmente trabaja como fotoperiodista y documentalista cubriendo noticias a nivel nacional e internacional. Con más de diez años de experiencia, su trabajo de fotografía documental se ha enfocado en el desarrollo y producción de reportajes fotográficos sobre derechos humanos y crisis humanitarias en Europa, África y América Latina.

Desde 2014 su trabajo documental se centra en el ensayo fotográfico e investigación sobre la migración, tanto en Europa como América. En el 2015 entró a formar parte de Food of War (Comida de guerra), un colectivo de arte multidisciplinar dedicado a explorar la relación entre la comida y los conflictos sociales y enfrentamientos armados en el mundo. A través del colectivo han desarrollado proyectos artísticos en diferentes países del mundo colaborando con artistas internacionalmente.

Su trabajo ha sido premiado y expuesto en España, Reino Unido, Colombia, Brasil, Ucrania, Francia, Alemania e Italia. Entre sus clientes se encuentran The Guardian, Observer, Sunday Times, BBC, Thomson Reuters Foundation, El Pais, El Mundo, ABC e Internazionale.

 

 

CHARLA

’Vida después de Chernóbil, la radiación un enemigo invisible’


    

Presentación de mis comienzos en la fotografía y el fin de ella como herramienta para dar voz a temas sociales y derechos humanos. Un resumen abreviado de mi trabajo en los medios de prensa combinado con mis proyectos personales a largo plazo.  Como surge el proyecto que presento ‘Vida después de Chernóbil’ como parte de una gran exposición europea llamada ‘Clouded Lands, Chernobyl 30 years later’ creada por mi colectivo Food of War (Comida de guerra).

 

Durante la charla hablaré del colectivo y nuestro fin de reflexionar sobre los conflictos, luchas sociales y su impacto en la comida y el medio ambiente a través del arte. Realización del proyecto, investigación, trabajo de campo, su financiación y colaboración con artistas internacionales. 

 

TRABAJO SELECCIONADO

Vida después de Chernóbil

En abril de 1986 la planta nuclear de Chernóbil sufrió el mayor de los desastres nucleares de la historia. Se estima que la cantidad de radiación y material tóxico fué 500 veces mayor a la sufrida por la bomba atómica de Hiroshima en 1945. 

Treinta y tres años después del accidente de Chernóbil la radiación continúa siendo el enemigo invisible de muchas familias ucranianas. En la región de Narodichi, a cincuenta kilómetros de la central nuclear, cinco años después del desastre comenzaron a detectarse las consecuencias en la población civil y en el medio ambiente. Hoy sabemos que fue una de las regiones más afectadas. 

Entre abril de 2015 y mayo de 2016 viajé a Ucrania para documentar las implicaciones del accidente visitando la zona de 30 km de exclusion de Chernóbil y personas afectadas por la radiación. El libro “Voces de Chernóbil” de la escritora y periodista bielorrusa Svetlana Alexievich me inspiró muchísimo con los testimonios de sobrevivientes del accidente. Comenzé a interesarme en zonas más remotas, como la de Narodichi, donde miles de personas viven en tierras altamente contaminadas. 

La evacuación de los pueblos y ciudades de Narodichi se decretó en 1991.  Se prohibió también el consumo de comida procedente del entorno, abocando al declive de una de las regiones más fértiles del país.  Muchas de las familias retornaron a sus tierras a pesar la prohibición dictada. 

Vida después de Chernóbil es el testimonio de la difícil vida a la que estas comunidades se enfrentan, bajo la venenosa herencia legada por el accidente de la central nuclear de Chernóbil en 1986.




 

   DAVID SALCEDO                                                                                                                     

David Salcedo nacido en Caravaca de la Cruz actualmente representado por la galería Art Deal Project de Barcelona. Su trabajo se ha expuesto tres veces de forma individual en la galería Kowasa, además de otros centros y festivales estatales. Ha participado también en muestras colectivas nacionales e internacionales como Un cierto Panorama, reciente fotografía de autor en España. 

Ganador de varios premios y becas, cabe mencionar El Premio Proyecta 2016 del Centro Fotográfico Andaluz, el Premio Nuevo Talento Fnac de fotografía 2015, seleccionado para los visionados de porfolios de los Encuentros de la Imagen de Braga 2013, los Descubrimientos de Photoespaña 2014 y finalista de las becas Fotopres de La Caixa 2013. 

Ha autoeditado los fanzines 3 y Argos, además publicado con la editorial Cirkadian el libro S’amorra amorra. Ha participado en las publicaciones Pasaporte Territorios Libres, Presentes Futuros del PA-TA-TA festival y los catálgos Un cierto Panorama, reciente fotografía de autor en España y el Autono Fotográfico 2013.

 

CHARLA

 

Una suerte de magia sucede cuando se escribe, la levedad de las ideas se ve transmutada en la pesadez de lo físico. Nuestros pensamientos se convierten en certezas a ojos de otros, y no existe mayor miedo para quien habita en la duda.

Cuando retrato pasa algo parecido, porque no fotografió yo retrato, pero la velocidad de las decisiones en la toma casi hacen desaparecer los temores de la indecisión. Así la intuición aflora y lo que pienso se retrata con facilidad y parece estar bien, como siempre las apariencias engañan. 


La fotografía convive en el mismo territorio del fracaso y cualquier elemento, que no sea  tenido en cuenta, está apunto de destruirla o convertirla en algo sublime. Por eso es necesario un profundo análisis técnico, estético, filosófico y espiritual de lo obtenido, todo ha de acompañar para que quien lo mire entre en el hechizo. La edición es tan importante como la toma, un autor se define decidiendo que tiene que ver con él y que no, con las respuestas se  presenta  ante el mundo. Para los que vivimos en la duda es el tramo más difícil de recorrer, mostrar ante todos quienes somos cuando la mayoría de las veces no lo sabemos. Por suerte el camino te hace aprender cuatro cosas de ti, para darte cuenta en el siguiente cruce que las has olvidado, obligándote a hacer otra vez el viaje para recordarlo. En mi caso siempre camino en círculos entre lo que me es cercano y el silencio.

Es así como está hecho Fuchina, un trabajo donde parece, en una primera impresión, que me alejo de mi voz. Y es que la estética utilizada intencionadamente, donde claros referentes son  Goya, Picasso, Cristóbal Hara y Ricardo Cases, está alejada de la que suelo usar. Pues la entiendo solo como una herramienta más del lenguaje que utilizo para encontrar mi forma de ver un lugar tan común como son las fiestas en España. Siendo estas solo un escenario y un murmullo de fondo para el silencio, que siempre intento encontrar.   

 

 

TRABAJO SELECCIONADO

Serie Fuchina

A comienzos de mayo, Fuchina se ve inundada por vecinos y forasteros, con los gerifaltes a la cabeza siempre dispuestos a dejarse ver. Al son de un sin fin bandas y charangas tocando marchas moras, la gente se deja llevar por la alegría. Momentos de abrazos, vino, caballos y flores, que ya la vida volverá a su curso. Desconozco sus ritos y celebraciones, pero me entrego a ellas. Las calles me llevan adonde la algarabía es solo un murmullo de la fiesta: Un mozo se apoya en una pared desconchada, una bandera cuelga en un balcón y alguien brinda al sol. 

(En proceso)